lunes, 20 de noviembre de 2017

Rúbrica para la tarea

Considero que el uso de las rúbricas de evaluación comporta grandes beneficios en el aula tanto a los profesores como a los alumnos. Por una parte, ayuda al docente a reflexionar sobre aspectos concretos que van a ser evaluados más allá de la mera distribución numérica del peso de las preguntas. En efecto, hay que considerar una escala aplicable a un determinado criterio y, a su vez, establecer los criterios que habrán de ser medidos, lo que supone, a mi juicio, un cambio sustancial en el proceso de evaluación por cuanto que implica un paso más allá que la mera consideración de un determinado contenido. Por ejemplo, en el caso concreto de la rúbrica –eso sí, global- que habrá de enjuiciar el producto final nos hemos esforzado por integrar elementos propios del criterio(s) de evaluación programados así como la definición y cómputo de aspectos técnicos que de forma subyacente se encuentran en determinados criterios de evaluación y estándares de aprendizaje, que se programan a lo largo de nuestra tarea integrada, pero que, gracias a la rúbrica, podemos hacer explícitos y, consecuentemente, evaluables.
Por lo que respecta al modo y momento en que se presentaría la rúbrica a los estudiantes, considero que debería hacerse desde los inicios de la actividad. En primer lugar, habría que indicarles en qué consiste una rúbrica y cómo será aplicada. En un primer momento, quizá fuera interesante, insisto, presentar y familiarizar a los alumnos con el concepto de rúbrica y hacerles saber que pueden diseñarse para evaluar diversos aspectos; en este sentido, se podría considerar una fase de negociación de los aspectos que pueden evaluarse, sobre todo teniendo en cuenta que en nuestra secuenciación hemos establecido como estrategia de evaluación la rúbrica para determinados momentos a lo largo de proceso de enseñanza. Una vez establecidos estos primeros pasos, se podría ir presentando qué elementos serían de interés que se contemplaran en el producto final, de modo que en el inicio de la fase que hemos denominado de desarrollo ya supieran los alumnos la rúbrica que se va aplicar para la evaluación de su producto final.

Finalmente, en cuanto al uso que le aplicaría es evidente que sería un referente importante de la evaluación del producto final, pero no debería ser el único elemento sobre el que habría de sustentarse la evaluación. Dicho con otras palabras, debería de aportar un porcentaje importante en la valoración final –digamos un 55 %- pero no debería ser el elemento exclusivo por cuanto que contemplamos, en la secuenciación de la tarea integrada, incorporar otros elementos que tienen que ser evaluados también: productos en actividades concretas, participación de los alumnos –escalas de observación- y diferentes procedimientos de evaluación: autoevaluación, heteroevaluación, evaluación entre iguales, etc.
Las rúbrica creada para la evaluación de la tarea contiene en la parte destacada de la izquierda la selección de estándares de aprendizaje que pretendemos evaluar en la tarea; también se han añadido otros elementos que deben tenerse en cuenta que van en la línea del posible impacto y configuración del producto final. Son los elementos destacados en granate.
Por lo demás, la rúbrica se muestra a lo largo de estas tres imágenes:





1 comentario:

  1. Hola Francesco, estoy totalmente de acuerdo contigo en esa idea de que uno de los mayores beneficios de emplear la rúbrica es para concretar los aspectos que vamos a evaluar, ya que, muchas veces, nuestros alumnos no saben qué queremos y, nosotros mimos, tenemos ideas muy abstractas en torno a esto. Un saludo.

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