Tras unos momentos iniciales de cierta desorientación, -debo reconocer que no había utilizado antes estas herramientas ni trabajado la visualización de conceptos- tengo que admitir que la experiencia me ha resultado muy enriquecedora. La sensación final que me queda, después de trabajar con las imágenes, es que el procedimiento puede ayudarnos a simplificar determinados procesos y allanar algunos obstáculos entre los alumnos que puedan mostrar alguna reticencia a explicaciones un poco detalladas; por otra parte, puede ser útil la aplicación del Visual Thinking entre los alumnos puesto que la interacción con imágenes es una fórmula bastante habitual de comunicación inter pares. Con todo, no creo estar descubriendo nada nuevo puesto que de todos es conocida la frase de: una imagen vale más que mil palabras. En resumen, me ha parecido muy interesante el uso y la aplicación de las imágenes; no obstante, también tengo que decir que en mi práctica habitual incorporo determinadas herramientas que permiten una presentación atractiva de los contenidos, por ejemplo, Padlet que es un corcho virtual que ofrece muchas posibilidades didácticas, incluida la presentación colaborativa de materiales.
Centrándome en el aporte creado en Canvas he optado por distribuir los conceptos o imágenes de modo que fácilmente se puedan “leer” con un orden descendente y organizando las imágenes en tres columnas, aunque otorgando una preponderancia en el contenido informativo a la columna central. Por otra parte, he procurado llamar la atención sobre el carácter integrador que entiendo debe tener el proceso de evaluación; así, las imágenes invitan a establecer relaciones –guiadas por distintas flechas que facilitan la lectura- con elementos alojados a lo largo de toda la presentación. En definitiva, el artefacto creado permite una lectura en vertical, como digo, pero también es factible una lectura de las imágenes en círculo dando la idea del carácter cíclico y de interrelación de elementos que he intentado plasmar en la presentación.
Finalmente, yendo un poco al detalle, podemos ver el carácter heterogéneo que comporta el proceso de evaluación donde se pueden observar los tradicionales contenidos –aunque desglosados en elementos que facilitan la construcción de los mismos: estrategias didácticas, conceptos y competencias clave- y también elementos que tienen que guardan relación con lo emocional –actitudes y valores- y las sensaciones –procedimientos de evaluación docente-. En definitiva, los diferentes tipos de evaluación – formativa, sumativa, inicial, procesual, final- sólo tienen plena vigencia en el proceso de evaluación si conducen inevitablemente a una revisión del proceso enseñanza-aprendizaje y propician la ulterior mejora.

No hay comentarios:
Publicar un comentario