Realmente, no me gustaría denominar
“complicación” el hecho de reconducir mi forma de pensar las clases, o mejor
aún, de formular el trabajo y las actividades; en efecto, con frecuencia el planteamiento
inicial es llevar a cabo una serie de tareas que ilustren unos determinados
contenidos pero no tanto que se parta de una criterio de evaluación y se
organice en torno a él todo el diseño de actividades. Creo que es un
planteamiento muy novedoso y, sin duda, resulta, en el inicio, algo complejo de
llevar a cabo, pero, a medida que se va avanzando en el Bloque, se puede ir
asumiendo sin excesiva dificultad, sobre todo cuando se hace hincapié en la
reflexión del criterio de evaluación con los consiguientes estándares de
aprendizaje que habrán de configurar las posibles tareas.
Un segundo aspecto, complementario
del anterior, que puede resultar dificultoso de inicio, puede ser el
planteamiento interdisciplinar: cuestionarse la posibilidad de integrar, sobre
la base nuclear de un criterio de evaluación, diversos criterios de evaluación
supeditados a él; en una segunda fase, se incita a pensar en criterios de
evaluación relacionados o colaterales para ser trabajados en el proceso de
aprendizaje que, en la medida de lo posible, sean factibles de ser desarrollados con la integración de otras materias del currículo. Todo esto, dicho así, puede
resultar algo complejo de ejecutar pero, sinceramente, constituye, a mi juicio,
uno de los apartados más interesantes con los que ha contribuido el presente
Bloque 2.
Una vez realizadas todas las
actividades, tengo que reconocer que me ha resultado muy provechoso el
planteamiento de la evaluación tal como se muestra en este apartado: creo que
enriquece enormemente la práctica docente. Es cierto que nos obliga a integrar
los contenidos de diversa forma, procurando dotar de un componente pragmático
que no siempre se tiene presente con la debida consideración. Entiendo que la
experiencia para los alumnos será mucho más provechosa puesto que ofrece la
posibilidad de integrar la evaluación de un determinado criterio como eje
fundacional de una serie de actividades que contribuyen, a su vez, a
desarrollar determinados aspectos del aprendizaje –estándares de aprendizaje-
que pueden ser elementos constitutivos de otras materias conexas, es decir,
interdisciplinariedad real y efectiva. Como se podrá comprobar en las líneas que siguen, nos hemos propuesto llevar a cabo el estudio de la presencia de la mujer en la literatura medieval dotando de un marcado carácter interdisciplinar a nuestro planteamiento, dado que se parte de un grupo de 1º de Bachillerato en la modalidad a Distancia y entendemos mucho más provechoso este carácter transversal de las enseñanzas.
En cuanto al nivel de dedicación
que precisa el Bloque, hay que decir que, planteado en su inicio, sorprende un
poco la cantidad de actividades y distintas fases que se deben ir
desarrollando. No obstante, a medida que se avanza en los contenidos se percibe
que son necesarias tantas “paradas” intermedias para asimilar con fundamento
los principios teóricos tratados. Obliga, pues, el Bloque a una lectura
sosegada y atenta de la totalidad de los materiales para, a continuación, ir
segmentado y adecuando el contenido a la demanda de actividades que se plantea,
a pesar de que, desde el principio, se impone una concepción global de la
actividad donde se integren las fases intermedias: revisión del currículo,
localización de criterios de evaluación, establecimiento de estándares de
aprendizaje implicados, competencias clave, articulación de otras materias en el trabajo,
secuenciación de actividades, planteamiento de evaluación y tipos, elaboración
o esbozo del producto final. De todo esto, nos hemos ocupado, en la media de lo
posible, en nuestra línea del tiempo pero quizá lo más interesante,
insisto, constituya la necesidad de imponerse una nueva rutina de pensamiento y
organización del proceso de enseñanza.
Finalmente, estoy muy satisfecho de
llegar al final del Bloque; creo que se han cumplido con creces mis
expectativas iniciales. A medida que se ha avanzado en el desarrollo de las
actividades, me he visto obligado a acomodar mi manera de pensar de forma
totalizadora integrando y valorando las distintas partes del desarrollo: espero
con ansiedad ver cómo incorporar distintas fórmulas de evaluación intermedia de
los materiales que se vayan elaborando. Me interesa, sobre todo, cómo integrar
en los distintos momentos del proyecto la participación de los alumnos o los
aportes, valoraciones, etc., que puedan hacer o hacerse a ellos mismos. En
definitiva, cómo integrar de forma efectiva los distintos tipos de evaluación
que se han ido secuenciando y, lo que es más importante, la consideración
cuantitativa y cualitativa de los distintos aportes.
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EliminarHola!
ResponderEliminarHe estado leyendo tu aportación, me alegra ver que a pesar de las dificultades consideras que no ha sido tan complicado. Yo sin embargo estoy viendo este curso con bastante dificultad, las actividades no son totalmente asequibles. Yo he llegado a pensar que soy muy torpe, he pedido ayuda a compañeras del colegio y "han alucinado" por las actividades que se piden. Veo que no estamos inmersos en esta forma de trabajar. ¿tú serías capaz de hacer una programación anual de esta manera?
Dices "Realmente, no me gustaría denominar “complicación” el hecho de reconducir mi forma de pensar las clases", ¿crees que de esta manera reduces el tiempo para preparar las clases?
Hola, Sonia:
ResponderEliminarRealmente, después de leer los comentarios anteriores, que ahora han sido eleminados, he llegado de que me he explicado muy mal. En primer lugar, la configuración del curso puede ser discutible -era uno de los aspectos en los que centrabas el comentario inicial- y, desde luego, lo que a uno le parece excesivo otro puede pensar que es escaso: sea como fuere, siempre que se toma una decisión, es evidente que no se puede acertar con todos, de manera que es un debate que no nos conduce a nada.
En segundo lugar, el segundo comentario iba en la línea de si se podría extrapolar esta experiencia a una programación anual. Debo decir que, en la actualidad, ya se está haciendo. En los últimos años, como Jefe de Departamento, he tenido que rehacer las programaciones didácticas de todos los cursos y materias para acomodarlas a la LOMCE y, en realidad, lo que estamos trabajando en este curso es centrar un criterio de evaluación como núcleo organizador de la ulterior práctica docente. Toda programación didáctica debe ser por competencias, lo dice la ley y así lo establecen las instrucciones del presente curso escolar, y así es como nos garantizamos, en teoría, que los contenidos contribuyen al logro de dichas competencias, porque se ajustan a unos criterios de evaluación determinados. No obstante, tengo que reconocer que suponen un cambio novedoso y, a priori, atractivo para mí porque me hace incluir distintos elementos de evaluación, que es lo que me interesa. Con frecuencia, me he tenido que enfrentar a reclamaciones de los alumnos que se presentan en el Departamento y que debo resolver yo; las reclamaciones se centran única y exclusivamente en el resultado de una prueba puntual sin tener presente otros aspectos que deben ser considerados que, por cierto, así lo indican las orientaciones que establece la inspección para resolver este tipo de conflictos.
Por último, en cuanto a la reducción del tiempo de preparación de las clases, no es una cuestión de rapidez, sino de efectividad. Es evidente que cuando se inician los procesos necesariamente tienen que ser más lentos porque desconocemos muchas cosas y nos falta soltura para agilizar las tareas, pero después del necesario proceso de aprendizaje, las cosas se muestran más sencillas de lo que en principio parecían. Yo me encuentro en esta situación después de más de 30 años de experiencia docente: siempre que me enfrento a cuestiones novedosas me asaltan las dudas y las inseguridades, pero con el tiempo se terminan superando, lo cual no quiere decir que, efectivamente, se hagan las cosas perfectas y sin posibles mejoras. En eso consiste nuestra profesión, en intentar ir mejorando día a día y poder transmitirlo a los alumnos.
Un saludo